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LOS AROCHE CONSTRUCTORES DEL FRAUDE

Una burbuja evoca una esfera flotante, ligera de contenido, que sube y crece hasta que estalla. Eso es lo que le pasa al primer círculo del gobernador Alejandro Murat. La burbuja es el colofón de una crisis política, donde la labor de sus funcionarios es etérea, vana, invisible.

A dos años, cualquier ciudadano no ve obras, sino acciones de corrupcion; no percibe gobernabilidad, pero sí el chantaje social de siempre. Observa a un grupo de señoritos haciendo actos públicos vacíos de discurso social y llenos de solemnidad fatua, necia, torpe, mientras el desorden social de siempre se aminora con las mismas negociaciones oscuras de siempre.

Esta burbuja se infló con el soplo impreciso de un gobernante joven al que le imponen desde la familia hasta el discurso. Flota. Lo hace con otras burbujas menores que hace cada clan, grupúsculo o filia por dependencia, ambiciones o afinidad sexual. Entrechocan en el aire y en veces se funden en un globo cada vez mayor para elevarse lo más posible sobre los simples mortales. Se alejan de la realidad y no saben cuándo las paredes de ese glóbulo van a explotar para hacerlos caer en su realidad.

Así como ignoran que por leyes físicas las burbujas consisten en una sustancia en el interior de otra y que permanecen intactas mientras estén en equilibrio, ya son tantos y cada vez más en esa esfera que terminarán por reventarla.

La deriva centrífuga de la burbuja en torno a la política aumenta la insensibilidad del gobierno. Se alejan del pueblo. Y flotan en un exterior lleno de aristas sociales, de austeridad, enojo y desigualdad. Adentro, sus soberbias, clasismo y despojo ya hacen imposible el equilibrio de la sustancia y puede estallar, creando más problemas que desilusión pintada sobre quien llamaron un cachorro del poder.

Ahí dentro están políticos desechados, corruptos, fracasados en las elecciones anteriores. Son muchos que también trataremos de identificarlos uno a uno.

Uno de los que están en el gabinete a pesar de sus pecados es Alejandro Aroche Tarasco, cuya familia supo atravesar con beneficios económicos los gobiernos de José Murat, Ulises Ruiz Ortiz y Gabino Cué para reaparecer nuevamente con Alejandro Murat, a través del vínculo común: Jorge “El Chucky” Franco Vargas, el primo incomodo, el lastre de sistemas.

A los Aroche no les importa la traición si la recompensa es económica. Se vanaglorian en revistas de sociales en sus lujos y cercanía con los Murat.

El año pasado, en plenas fiestas de la Guelaguetza, Aroche Tarasco fue cesado como subsecretario de planeación y programación de obra de la Secretaria de las Infraestructuras (Sinfra). El primer Lunes del Cerro, el entonces funcionario presumía con su esposa Julieta Famanía Ruiz en redes sus fotos con Alejandro Murat e Ivonne Morán de Murat (como ella misma se etiqueta) al término de la presentación folclórica.

El jueves de esa misma semana, Aroche era despedido, tras demostrarse que la empresa de su papá Jorge Aroche y relacionada con su primo Jorge “El Chucky” Franco Vargas, estaba involucrada en un socavón, registrado en la carretera Pinotepa Nacional-Corralero, unos días antes, el 14 de julio, cuando la vía se hundió al paso de un camión materialista.

El accidente cobró importancia porque era el segundo en una carretera concesionada por la Secretaria de Comunicaciones y Transportes (SCT), después del Paso Express de la Ciudad de México a Cuernavaca, Morelos, que causó dos muertes y que fue un escándalo nacional.

El cese sólo pudo conocerse a través de un comunicado oficial y un mensaje en Facebook del perfil de Sinfra, en los que el titular de la dependencia, Fabián Sebastián Herrera Villagómez, tomó la protesta a Constantino Alberto Pérez Morales como nuevo subsecretario.

Los Aroche han servido al régimen desde la construcción. Beneficiados por José Murat, en el que empezó su corta carrera política Jorge “El Chucky” Franco Vargas, el tío de éste, Jorge Aroche, se oponía a las acciones del gobierno de Gabino Cué. El 16 de mayo de 2016, como integrante de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC) delegación Oaxaca, el tío político de Franco Vargas, junto con Antonio Vargas y Victor Palacios, denunció presuntas irregularidades en las licitaciones de obras por parte de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes.

En conferencia de prensa, los empresarios denunciaron supuestas irregularidades en las licitaciones de obras del Fondo de Desastres Naturales (Fonden) en Oaxaca, ya que dos meses antes habían sido aprobados y liberados los recursos para 47 obras en Oaxaca, por el orden de 257 millones de pesos, de los que supuestamente no les daban ni una obra, ni un centavo.

La protesta era una farsa. Sólo una simulación para pedir obras. En diciembre de 2016, la SCT concedió la licitación numero LO-009000967-E85-2016 para el consorcio formado por las empresas constructoras de Antonio Vargas, Jorge Aroche y Victor Palacios. Se trataba de las empresas Aracena Construcciones, de Jorge Aroche, padre de Alejandro Aroche; Servicio de Terracerías, Asfaltos y Construcción, de Antonio Vargas, y Estudios Proyectos y Dibujos, de Víctor Palacios.

Luis Antonio Vargas fue señalado de ser socio del extitular de Sinfra, Netzahualcóyotl Salvatierra, por lo que obtuvieron contratos o beneficios en el sexenio de Gabino Cué.

Asi, los Aroche reptan sobre las obras públicas y también recibieron apoyos en el sexenio de Ulises Ruiz, debido al vínculo familiar con “El Chucky”, quien llegó a ser el número dos en el poder.

El 21 de marzo de 2016, Alejandro Aroche Tarasco se casó con Julieta Famania Ruiz, quien sería en este gobierno secretaria general del Comité Directivo Estatal del PRI, durante la gestión de German Espinoza Santibañez. A la elegante boda, celebrada en el templo de Santo Domingo de Guzmán, acudieron funcionarios del sexenio de Ulises Ruiz Ortiz –a quien hoy detestan– y el hoy gobernador Alejanfro Murat Hinojosa y su esposa Ivette Morán, por lo que desplegaron el evento en páginas de sociales.

La ambición desmedida es facultad propia de Alejandro Aroche. En el PRI fue sanguijuela sobre las venas de las prerrogativas. Con Jorge “El Chucky” Franco Vargas, embargó el edificio donde actualmente se encuentra la sede del comité estatal, en la avenida Oaxaca, de Santa Rosa.. A través de su hermano, Jorge Luis Aroche Tarasco, así como cuatro exempleados del PRI, le ganaron a ese partido un pleito laboral por el que tenía que pagar más de 3.5 millones de pesos, con lo que chantajearon al entonces dirigente, Eviel Pérez Magaña, para que no los desalojaran.

La demanda laboral la asumió el corporativo jurídico Franco Jiménez, propiedad del exprocurador de justicia, Jorge Franco Jiménez y papa del “Chucky”. Todo un negocio de familia.

El 21 de enero de 2016, el Instituto Estatal Electoral y de Participación Ciudadana de Oaxaca (IEEPCO) sesionó para cumplir el mandato de la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje (JFCA) para retener al PRI parte de sus prerrogativas para pagar salarios caídos de los cuatro extrabajadores en el acuerdo de fecha cuatro de enero de dos mil dieciséis, dictado en el expediente número d-334/2011.

No obstante que Aroche Tarasco había sido cesado de Sinfra, el 14 de diciembre del año pasado, fue designado por Alejandro Murat como nuevo titular del Instituto Bachillerato de Oaxaca (IEBO), en sustitución de Raquel Alberto, quien se iría en pos de una candidatura a una diputación, la cual fracasó..

Al frente de esa dependencia, el 16 de marzo pasado, Aroche enfrentó la protesta de unos 300 integrantes del Sindicato Único de Trabajadores del Instituto de Estudios de Bachillerato del Estado de Oaxaca (Sutiebo), quienes les tomaron sus oficinas y bloquearon avenida Universidad de la ciudad de Oaxaca para exigir mejoras a sus prestaciones laborales y el pago del seguro de vida de un trabajador fallecido en el mes de octubre de 2017 y que hasta entonces no había sido cubierto.

La salida del conflicto fueron promesas de pago de un total de millón y medio de pesos, debido a la insolvencia de la institución y las arcas vacías de la Secretaria de Finanzas. La inconformidad subsiste en el IEBO, donde hay más de mil 150 trabajadores de los 261 planteles, la mayoría con problemas en su contrato colectivo de trabajo. Esto, debido que los docentes se quejan por impartir hasta más de 11 materias y hay personal que labora desde las ocho de la mañana a las nueve de la noche.

No obstante las tempestades a su paso, Alejandro Aroche siguió tomándose fotos con los Murat en la pasada Guelaguetza, para demostrar públicamente que pertenece a ese círculo cercano del gobierno, a la burbuja del poder que se cierne sobre la pobreza insultante de Oaxaca. La bola de señoritos ya es frágil y sigue flotando, aún intacta, frágil hacia aires violentos de la realidad política y social que la amenazan a fin de año.

GENARO ALTAMIRANO/CENTRO

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